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Intervención en el acto de presentación del trabajo de investigación "Palabras y mundos. Informe sobre las lenguas del mundo". Madrid (09-10-2006)


Buenas tardes:
Es para mí un motivo de especial satisfacción participar en este acto de presentación  del magnífico trabajo de investigación Palabras y mundos. Informe sobre las lenguas del mundo. Conozco la versión en euskera, que fue publicada hace casi un año. Se trata de un intenso trabajo sociolingüístico llevado a cabo durante los últimos años, trabajo que con mucha ilusión ha sido ayudado y apoyado por el Gobierno Vasco.
Es para mí un honor compartir este acto con Marie Amelia Ponce, representante de LinguaPax de UNESCO de Cataluña, con Mikel Mancisidor, director de la UNESCO de Euskadi y Belén Uranga, coautora del informe que hoy se presenta, además de concienzuda y entusiasta investigadora de distintos temas lingüísticos. Constituye un inmenso placer para mí compartir este acto con Juan Carlos Moreno Cabrera, un investigador / un autor que, debo confesarlo, es una de mis principales fuentes de conocimiento en materia sociolingüística. Nadie debería dejar de leer, por ejemplo, la obra de Moreno titulada La dignidad e igualdad de las lenguas.

En todo caso, deseo manifestar expresamente la felicitación del Gobierno Vasco a la Unesco por esta iniciativa y otras muchas que a lo largo de su trayectoria avalan a este organismo como ejemplo de institución comprometida con el fomento de la diversidad cultural y lingüística de la humanidad. Por ello hemos apoyado la elaboración de este excelente informe que hoy se presenta en castellano, y hemos patrocinado y promovido su publicación en nuestra lengua propia, el euskera, como gesto de adhesión y como muestra de nuestra voluntad de ser partícipes en toda acción compartida de estudio,  investigación y divulgación acerca del más importante patrimonio cultural del que se han dotado los diferentes pueblos del mundo en el desarrollo de sus necesidades comunicativas: las lenguas como vehículo de relación y como factor de cohesión social.

Desde el Gobierno Vasco entendemos que la diversidad lingüística es, ante todo, un bien que enriquece a la comunidad, un bien a preservar y a promocionar por las instituciones representativas de la ciudadanía y uno de los principales factores para la convivencia y la integración social. Basta una simple mirada a nuestro actual entorno sociopolítico para comprobar la importancia del fenómeno lingüístico en la historia y evolución de nuestra sociedad. En efecto, casi la mitad de la población del Estado español vive en comunidades con lengua propia diferente del castellano. Asimismo, más de cincuenta millones de europeos crecemos desde la infancia en entornos bilingües, con una lengua materna o primera lengua diferente de la lengua principal del Estado del que somos ciudadanos. El acercamiento y el contacto entre culturas es una tendencia creciente. El plurilingüismo es una realidad en la mayoría de los territorios y de los Estados del mundo. Así pues, podemos concluir -y afortunadamente- que el monolingüismo es la excepción y el plurilingüismo la regla.

En este contexto, entendemos que es fundamental desechar ciertos prejuicios que, desgraciadamente, han estado en boga, hasta tiempos relativamente cercanos, en torno al valor y a la funcionalidad de las diversas lenguas. Es importante remarcar que no hay lenguas mejores y peores, inferiores y superiores. Al contrario, la biodiversidad nos favorece a todos, y el ecologismo social nos obliga a respetar, a cuidar y a fomentar las diversas lenguas y culturas del mundo. Una visión progresista de la cuestión nos hace entender que cada lengua es un tesoro a preservar y a disfrutar por todos, que cada lengua es un bien que nos transmite la peculiar visión del mundo del pueblo que la posee. El respeto, el contacto y el fomento de todas ellas no son sino el mejor modo de preservar la amistad, la solidaridad y el entendimiento entre los distintos pueblos y culturas.

Como hemos señalado, el Estado español es plurilingüe. Sin embargo, institucionalmente, hoy todavía estamos lejos de compartir sinceramente esta visión ecológica acerca de la diversidad lingüística. Si bien es cierto que, merced a las políticas de promoción de nuestras lenguas propias, impulsadas por el Gobierno Vasco, la Generalitat de Catalunya y la Xunta de Galicia, la situación social del euskera, del catalán y del gallego ha experimentado un notable avance en nuestras respectivas comunidades, también lo es que este proceso no ha sido asumido con la debida corresponsabilidad  por los poderes públicos del Estado español y, especialmente, por su Gobierno central.

Las políticas lingüísticas del Estado español, las políticas lingüísticas de los sucesivos gobiernos de los 30 años de democracia se han caracterizado por ser políticas de postergación, de asunción obligada "porque no hay más remedio", de resistencia frente a las lenguas cooficiales. Y ello a pesar de que la obligación de los poderes públicos de respetarlas, fomentarlas y promoverlas emana de la propia Constitución.

En efecto, la Constitución española de 1978, tras proclamar la oficialidad de "las demás lenguas españolas" en sus respectivas comunidades autónomas,  establece en su artículo 3.3. que "la riqueza de las distintas modalidades lingüísticas de España es un patrimonio cultural que será objeto de especial respeto y protección". Asimismo, en su artículo 20.3 establece que en los medios de comunicación social  dependientes del Estado o de cualquier ente público se respetará "el pluralismo de la sociedad y de las diversas lenguas de España". Sin embargo, vista la práctica desarrollada hasta el presente por los diferentes Gobiernos y las instituciones centrales del estado, por su administración periférica y por el ente RTVE, es obligado concluir que la Administración del Estado incumple la propia Constitución y actúa en la práctica como si España fuera un estado monolingüe, limitándose a esporádicas, obligadas y testimoniales manifestaciones de respeto hacia las lenguas cooficiales. Es cierto que por parte del actual Gobierno se observan gestos que parecen evidenciar un interés por asumir un compromiso mayor con respecto a las diferentes lenguas cooficiales del Estado. No sólo no tengo ningún inconveniente en admitirlo, sino que lo reconozco gustosamente. Algo así se podría pensar a la vista de la actitud mantenida con relación al uso del euskera, gallego y catalán en las instituciones europeas. Sin embargo, tras casi 30 años de Constitución, hacen falta hechos más que gestos. Es la hora de demostrar con hechos el compromiso activo e inequívoco de las instituciones del Estado con las lenguas cooficiales. Es la hora de que las instituciones del Estado hagan pedagogía social a favor del plurilingüismo real y efectivo. Es la hora de que recuperen con hechos la credibilidad necesaria en materia lingüística. Deseamos que abandonen definitivamente los principios y argumentos que inspiraron el recurso de inconstitucionalidad que interpuso el Gobierno central, presidido por D. Felipe González, contra la Ley de normalización del uso del euskera del año 1982, y asuman de verdad los argumentos que en rechazo y desistimiento de aquel recurso sentenció el propio Tribunal Constitucional, es decir, asuman de verdad y con todas las consecuencias el plurilingüismo.

En este sentido, es importante señalar que la igualdad social entre las lenguas requiere una igualdad de oportunidades real para que cada individuo utilice la lengua que desee. En la realidad actual, sin embargo,  todavía no se dan las condiciones de igualdad plena que garanticen la libre elección de la lengua por parte de los ciudadanos vascos, catalanes y gallegos en todos los ámbitos de la vida social.  Ni tampoco se ha fomentado, por parte de las instituciones del Estado, el conocimiento, el respeto y el aprecio de la diversidad lingüística por parte de los ciudadanos españoles de comunidades monolingües. Esta deficiencia, entre otras, ya fue señalada por el Comité de Expertos que analizó el grado de cumplimiento de la Carta Europea de Lenguas Regionales y Minoritarias por parte de las diferentes instituciones. Si bien el Estado español rubricó la citada Carta, el  Comité "ha suspendido" a los poderes públicos del Estado y ha recomendado, entre otras cuestiones, que el Estado debería "incluir elementos de la historia y la cultura reflejados en las lenguas regionales o minoritarias en el programa nacional de estudios". La nula aportación del sistema educativo y de los medios de comunicación estatales al conocimiento, fomento y aprecio de las diversas lenguas cooficiales es una muestra del incumplimiento del texto constitucional por el Gobierno y las instituciones centrales del Estado. El Gobierno Vasco desea que estas actitudes de postergación, de "laissez-faire" y de resistencia pasen a ser historia, y se inaugure una nueva era de asunción, valorización, pedagogía y políticas públicas estatales activas a favor del plurilingüismo.

Por lo tanto, deseo aprovechar esta oportunidad de contacto y de reflexión para reclamar que las instituciones del Estado asuman sin equívocos  el carácter plurilingüe del Estado e impulsen sin más delación mecanismos activos en favor de la presencia, la convivencia y el respeto lingüísticos en el ámbito de las propias instituciones, en los medios de comunicación de titularidad pública estatal, en el sistema educativo del Estado y en sus administraciones periféricas.

En esa línea de respeto, de solidaridad, de comunicación y de integración entre las diversas culturas y lenguas, contarán con el respaldo del Gobierno Vasco. La acción por la superación de la desigualdad del euskera, del catalán y del gallego con respecto al castellano no es una lucha contra el castellano, sino una voluntad sincera y comprometida por el fomento de las lenguas propias, desde la profunda convicción de que las lenguas no separan, sino que integran. La revitalización de nuestras lenguas propias constituye, pues, un factor de integración y de mejora de la convivencia hacia un futuro mejor para todos y la mejor aportación cultural que podemos hacer a esta Europa que se caracteriza, precisamente, por constituir un mosaico de lenguas y culturas.

Como responsable de la política lingüística del Gobierno Vasco quisiera trasladar un mensaje tranquilizador: que la diversidad de lenguas no es un problema, que la Torre de Babel no es una maldición, como muchas veces se teme desde los discursos monolingües. El plurilingüismo es una oportunidad sin igual para garantizar la convivencia pacífica y enriquecedora de la pluralidad social. Sin una convivencia normalizada entre las diferentes lenguas y culturas es imposible una sólida cohesión social. No es una cuestión de coexistencia en situación de desigualdad: se trata de una cuestión de convivencia real y efectiva. La coexistencia no es suficiente. No se trata de tolerancia, como de aceptación, enriquecimiento, integración e incluso afecto mutuo. El respeto a las lenguas minoritarias es una cuestión de principios democráticos y compromiso con la riqueza y la biodiversidad cultural. Porque creemos en todo ello lamentamos que en España algunos vayan muy retrasados en ese sentido. España debería comenzar a creer en el plurilingüismo, a España le conviene asumir la diversidad de lenguas y culturas, y actuar en consecuencia en el sistema educativo, en los medios de comunicación públicos, en las instituciones y en la administración periférica.

Madrid, 09 de octubre de 2006

Patxi Baztarrika
Viceconsejero de Política Lingüística del Gobierno Vasco

 

 

 

Fecha de la última modificación: 15/11/2006