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Esta exposición explora la historia de la colección de la Fundación Solomon R. Guggenheim, reuniendo obras de arte esenciales, desde pinturas del siglo XIX a innovadoras instalaciones de los años noventa. 
A través de una combinación de importantes donaciones y adquisiciones, la Colección Guggenheim ha continuado con su misión de coleccionar y promocionar el "arte del mañana", que inició en 1937 con la colección fundacional del Solomon R. Guggenheim Museum.
La compilación personal de otros cinco visionarios del arte moderno y de un pionero del arte contemporáneo de los noventa, son consideradas de interés público por la Fundación Solomon R. Guggenheim. La conversión de las colecciones particulares en museos públicos constituye una metamorfosis extraordinaria. Esta transformación ocurrió en el Museo Guggenheim de Nueva York en 1937, cuando Solomon R. Guggenheim estableció una Fundación con el fin de instaurar un museo en el que exponer públicamente y conservar sus obras de arte no-objetivo.
Guggenheim, un industrial que se convirtió en apasionado coleccionista de arte, comenzó a reunir su colección de arte moderno ocho años antes del establecimiento de la Fundación, guiado por la pintora alemana Hilla Rebay. Aunque gran defensor del arte no-objetivo -un método de abstracción que aspiraba a ser espiritual y utópico-, Guggenheim también buscó activamente obras que no encajaran en el molde de la no-objetividad, y adquirió pinturas de Marc Chagall, Amedeo Modigliani y Henri Rousseau. Desde entonces, la colección fundacional de los Museos Guggenheim ha ido creciendo con grandes donaciones y adquisiciones a particulares que compartían el espíritu de Guggenheim.
Entre esas adquisiciones se incluyen los fondos de Expresionismo Alemán y Expresionismo Abstracto del galerista Karl Nierendorf; la colección de pintura y escultura abstracta y surrealista que perteneció a la sobrina de Solomon, Peggy Guggenheim; la selección de obras maestras del Impresionismo, Posimpresionismo y primeras obras del arte moderno de K. Thannhauser; además del importante patrimonio artístico de visionarios como Rebay y Katherine S. Dreier.
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