A comienzos del siglo XIX se realizan los primeros ensayos para aplicar la fuerza de la máquina de vapor de Watt a la tracción de los incipientes ferrocarriles mineros, hasta entonces movidos por la fuerza de bueyes, caballos e incluso de los propios mineros. En 1803, el inglés Richard Trevithick construye la que puede considerarse primera locomotora del mundo, aunque no será hasta 1829 cuando el también británico George Stephenson construye la "Rocket", sentando los principios fundamentales de lo que sería la base de los ferrocarriles hasta bien entrado nuestro siglo: la locomotora de vapor.
La invención de la locomotora de vapor permitió el rápido desarrollo del ferrocarril primero en Europa y Norteamérica y después en todo el mundo.
El ferrocarril ha jugado en Euskal Herria un papel fundamental en la vertebración de su vida social y económica. El tren pulverizó barreras hasta entonces poco menos que infranqueables permitiendo que viajes que suponían varios días de penoso camino se pudieran realizar en unas pocas horas, aspecto que si era importante para el movimiento de las personas aún lo era más para el de las mercancías. La naciente industria vasca encontró en el ferrocarril a su mejor aliado, ya que permitió la llegada a las fábricas de cada vez mayores cantidades de materia prima, y el acceso de su variada producción a los mercados exteriores. Si de hecho resulta casi imposible entender la Euskadi actual sin la presencia continuada en el territorio de industrias de todo tipo, nos damos perfecta cuenta de la importancia del ferrocarril para nuestro país, pues sin éste la revolución industrial no hubiera sido posible.
Las colecciones del museo
El material móvil.-Setenta y tres vehículos conforman la colección de material móvil en la que podemos encontrar todos los sistemas ferroviarios que han existido en Euskadi, desde las primitivas locomotoras de vapor, hasta los espectaculares trolebuses de dos pisos, pasando por toda la variedad de locomotoras diesel y eléctricas, coches, vagones, tranvías y vehículos de servicio.
La mayoría de los vehículos no son sólo meros objetos de exposición. Muchos funcionan y todos los fines de semana del año circulan en el trayecto comprendido entre las instalaciones del Museo y la antigua estación de Lasao, a través de los verdes parajes del valle del río Urola, a fin de que el visitante pueda revivir las formas de viajar del pasado.
Cronometría.- El Museo Vasco del Ferrocarril dispone de una importante colección de relojería ferroviaria que muestra la evolución de la cronometría en los últimos dos siglos, desde los relojes de péndulo hasta los modernos relojes de impulsos vía radio, pasando por una infinidad de variantes.
Máquina herramienta.- La sede del Museo se encuentra ubicada en la antigua estación de Azpeitia, en cuyas instalaciones se conserva, convenientemente restaurado el primitivo taller de reparación del antiguo ferrocarril del Urola. El taller construido en 1925, se mantuvo operativo hasta la clausura del ferrocarril en 1986, sin ninguna modificación que alterase su estado original. Actualmente, se ofrece la posibilidad de contemplar las máquinas-herramientas en su proceso de trabajo a través de la energía proporcionada por un sólo motor eléctrico de 18kw, que es transmitida por un complejo sistema de embarrados, poleas y correas.
Otras colecciones.- El Museo dispone de otras colecciones de no menor interés que las anteriormente reseñadas. Faroles, billetes, compostores, tacógrafos, placas de construcción y de matriculación, maquetas, etc., componen un valioso patrimonio, así como el soporte imprescindible para poder narrar el desarrollo y la importancia de los ferrocarriles en Euskal-Herria.
Contenidos
Vehículos ferroviarios, máquinas-herramientas, relojería ferroviaria y colecciones de objetos diversos tales como faroles, teléfonos, etc.
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