Situación en el Plano:
Desde 1982 el escultor Eduardo Chillida, apoyado por su mujer Pili Belzunce y por el resto de su familia, han estado trabajando en la restauración de un viejo caserío, en estado de ruina, del siglo XVI, llamado Zabalaga, con el fin de presentar permanentemente al público su propia colección. Este ambicioso proyecto nace como museo en el año 2000.
Se cumple así uno de los sueños del escultor donostiarra, tener un lugar donde poder reunir su obra, un espacio que permita seguir la evolución de su trayectoria en todos sus campos; un apoyo para entender a Chillida en su conjunto, en sus dibujos, en su evolución. El espacio ha ocupado siempre un lugar fundamental en la obra del escultor y de ahí surge el nombre de este museo ESPACIO CHILLIDA o CHILLIDA-LEKU (palabra vasca que tanto significa espacio cómo lugar o paraje).
Zabalaga no es solamente un espacio museístico para recoger obras de arte, sino un espacio escultórico más de Chillida, como lo pueda ser “Elogio del horizonte” en Gijón o su proyecto de intervención en la montaña Tindaya de Fuerteventura.
El caserío esta situado a 5 kms. de San Sebastián, en el límite con Hernani.
En el interior del mismo se encuentra una importante selección de la obra de menor formato (110 obras) en distintos materiales como alabastros, granitos, hierros, yesos, murales, collages...
En su planta superior está el Chillida más íntimo, el de los dibujos, las primeras esculturas de torsos y los hierros de la primera época. Junto a ellas, una pequeña sala se dedica a las Lurras y las Gravitaciones tan importantes en la obra del artista porque en ellas surge un elemento que nunca había entrado en el dibujo, que es el espacio.
Zabalaga cuenta con un jardín de 12 hectáreas magnificamente arbolado, convertido, a su vez, en un museo al aire libre donde se expone la colección que el propio Chillida ha guardado durante años con el fin de posibilitar su contemplación en la tierra en la que nació.
En él se han ido colocando, a lo largo de 17 años, más de 40 piezas de grandes dimensiones, en su mayoría hierros y granitos. Algunas de estas obras se encuentran en CHILLIDA-LEKU con el fin de que el tiempo deje su pátina sobre ellas antes de llegar al destino para el que fueron creadas, mientras otras, la mayoría, se quedan definitivamente en el lugar elegido.
Contenido
CHILLIDA-LEKU, gestionado directamente por la Familia Chillida con el asesoramiento artístico de Kosme de Barañano, cuenta desde su inicio con un auditorio para visionar películas, una biblioteca con toda la bibliografía sobre Eduardo Chillida que se irá ampliando con una hemeroteca y el archivo, un aparcamiento para coches y una tienda donde se podrán adquirir libros y recuerdos del museo. La restauración del caserío así como las otras edificaciones menores (tienda, auditorio, archivos), y la ordenación del parque han sido realizadas con la colaboración del arquitecto Joaquín Montero